Charla de Célula- MUCHO FRUTO

🌱 Charla de Célula: “Dar Mucho Fruto: Interior, Exterior y Eterno”

Texto base:

📖 Juan 15:5,8
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer... En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”

1. Introducción

Todos los que creemos en Cristo fuimos llamados a dar fruto. Pero Jesús no dijo solo “fruto”, sino mucho fruto. Eso significa que nuestra vida debe ser abundante en resultados que glorifiquen al Padre.
El fruto no es algo automático: se produce cuando permanecemos en la Vid verdadera, que es Cristo. El fruto muestra quién gobierna nuestro corazón, y también habla de lo que dejamos para las próximas generaciones.

2. Tres Dimensiones del Fruto

a) Fruto interior – Transformación personal

Es el fruto del Espíritu Santo en nosotros (Gálatas 5:22-23).

Es la obra de carácter, la sanidad del corazón, la limpieza interior.

Un corazón transformado produce pensamientos, palabras y acciones sanas.

Ejemplo: una raíz enferma arruina el árbol, pero una raíz sana sostiene todo.


Pregunta para conversar en la célula:
👉 ¿Qué área interior de tu vida necesita más del fruto del Espíritu?


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b) Fruto exterior – Testimonio visible

El fruto también se ve en nuestras acciones.

Se refleja en cómo tratamos a los demás, en el servicio, en el trabajo y en la familia.

Jesús dijo: “Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:16).

Ejemplo: un árbol cargado de naranjas no necesita cartel: el fruto lo delata.


Pregunta para conversar en la célula:
👉 ¿De qué manera podés mostrar a Cristo con tus acciones esta semana?


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c) Fruto eterno – Generacional y trascendente

El fruto más grande es que otros conozcan a Jesús y que nuestra descendencia camine en sus caminos.

Salmo 128: “Tu mujer será como vid que lleva fruto... tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.”

Isaías 59:21 promete que Su Espíritu y Su Palabra estarán en nosotros, en nuestros hijos y en los hijos de nuestros hijos.

Ejemplo: Abraham fue padre de multitudes, no solo bendecido para sí mismo.


Pregunta para conversar en la célula:
👉 ¿Cómo estás invirtiendo hoy para dejar un fruto eterno en tu familia y en otros?


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3. Aplicación práctica

Permanecer en Cristo a través de la oración y la Palabra.

Sanar el corazón para que el fruto interior sea saludable.

Dar testimonio en lo cotidiano: familia, trabajo, iglesia.

Creer y declarar que nuestros hijos y nietos servirán al Señor y verán Su gloria.



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4. Cierre y Palabra profética

El Señor te dice hoy:
“Verás fruto en tu interior, fruto en tu casa y fruto en la eternidad. Yo soy fiel y mi pacto no se rompe. Ni tú, ni tus hijos, ni tus nietos se apartarán de mis caminos. Tú y tu descendencia verán mi gloria.”


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🙏 Oración corta de cierre

Señor Jesús, gracias porque nos llamaste a dar mucho fruto. Te pedimos que sanes nuestro interior, que uses nuestras vidas para dar fruto exterior, y que bendigas a nuestra descendencia con un fruto eterno. Declaramos que nuestra casa y nuestras generaciones te servirán y verán Tu gloria. En el nombre de Jesús, amén.

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