Devocional - Corriendo para ganar (Dia 9)


Devocional: Corriendo para Ganar - ADORAR CON EL CORAZÓN

En la carrera cristiana podemos aprender muchas cosas: disciplina, constancia, enfoque, perseverancia. Pero si perdemos el corazón, perdemos el sentido de todo. Dios no busca corredores perfectos, busca adoradores sinceros.

Para cerrar este tiempo devocional, volvemos a una verdad fundamental del Reino:
Dios no se mueve por la apariencia, se mueve por el corazón.
Y nadie nos enseña esto mejor que David.


1 Samuel 16:7 (RVR60)
“Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.”


Cuando Dios envía al profeta Samuel a ungir al próximo rey de Israel, todos esperaban que fuera alguien fuerte, imponente, preparado, visible. Incluso Samuel, el profeta, se dejó llevar por la apariencia. Pero Dios lo detuvo con una frase que atraviesa toda la Escritura: “Yo miro el corazón.”

David ni siquiera fue invitado al evento. Estaba cuidando ovejas, lejos del reconocimiento, lejos de los aplausos, pero cerca de Dios. Mientras otros se preparaban para ser vistos, David ya vivía en adoración.

La adoración de David no nació en el palacio, nació en el campo. No nació en la corona, nació en la intimidad. Antes de ser rey, David fue adorador. Antes de gobernar personas, aprendió a honrar a Dios.
Y eso es lo que el Señor vio.

La adoración que Dios honra
David no fue un hombre perfecto. Falló, pecó, se equivocó. Pero tenía algo que lo distinguía: un corazón sensible a Dios. Cada vez que caía, volvía. Cada vez que erraba, se quebrantaba. Cada vez que se alejaba, se arrepentía.

La adoración no es perfección externa, es rendición interna.

Dios no busca voces afinadas solamente, busca corazones alineados. No busca gestos religiosos, busca verdad en lo profundo. Por eso David pudo decir:

Salmos 51:17
“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.”


Tal vez no te sentís fuerte. Quizás no tenés todas las respuestas, ni todo ordenado. Pero si tu corazón está rendido, Dios puede hacer que las cosas se ordenen y hacer cosas eternas con tu vida y tu familia.

Dios no te mide por lo que mostrás, te mira por lo que sos delante de Él.

Podés correr bien la carrera, podés servir, podés esforzarte… pero nunca descuides la adoración. Porque la adoración es el lugar donde Dios forma el corazón con el que después nos confía más.

Hoy, más que hacer, Dios te invita a volver al corazón:

¿Cómo está tu adoración?
¿Cómo está tu intimidad con Dios?
¿Cómo está tu corazón cuando nadie te ve?

Tomate un momento para adorar, no para pedir, solo para estar con Él.

Oración
“Señor, hoy no quiero impresionarte, quiero agradarte. Quitá toda apariencia, toda máscara, todo orgullo. Dame un corazón conforme al tuyo. Que mi vida sea una adoración sincera delante de vos. Amén.”

Cierre del devocional
Corrimos estos días aprendiendo a perseverar, a enfocarnos, a disciplinarnos a sembrar con lagrimas, a no rendirnos. Pero hoy recordamos algo esencial:

La carrera se sostiene con un corazón adorador.
Que este año no solo corras para ganar, sino que camines, vivas y sirvas con un corazón conforme al corazón de Dios.

By: Pastor Jony Correa

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Devocional: De corazon a Corazon: HIJOS DE LA CASA DIA 1

Devocional: De corazón a corazón: HIJOS DE LA CASA DIA 4

Devocional: Corriendo para Ganar (Dia 1)