Charla para Célula CULTURA DE FE.
CULTURA DE FE
Lo que Dios plantó en nosotros, tenemos que cuidarlo y cultivarlo.
📖 Texto principal: Romanos 1:17
“Mas el justo por la fe vivirá”.
INTRODUCCIÓN: ¿QUÉ ES UNA CULTURA?
Una cultura es un conjunto de valores, hábitos, costumbres, pensamientos y maneras de actuar que identifican a una persona o a un grupo de personas.
Es aquello que aprendemos, practicamos y transmitimos hasta que se convierte en parte de nuestra identidad.
Por ejemplo, en una familia puede existir una cultura de amor, de respeto, de diálogo o de unidad. Pero también puede existir una cultura de queja, de discusiones o de indiferencia.
Lo mismo sucede en una iglesia. La cultura de una iglesia no se construye solamente con lo que se predica desde el púlpito, sino también con lo que vivimos cada día, con nuestras palabras, nuestras actitudes y la manera en que tratamos a los demás.
La cultura de una iglesia es aquello que vivimos, practicamos y transmitimos como familia espiritual.
Por eso, hoy quiero que hablemos de la CULTURA DE FE.
No queremos ser solamente una iglesia que habla de fe, sino una iglesia que vive por fe, que camina por fe y que transmite esa fe a las próximas generaciones.
1. LA CULTURA DE FE SE CONSTRUYE TODOS LOS DÍAS
📖 Hebreos 11:1
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.
La fe no puede ser solamente algo que manifestamos cuando estamos en una reunión, cuando cantamos una alabanza o cuando escuchamos una predicación que nos emociona.
La fe tiene que formar parte de nuestra vida cotidiana.
Una cultura de fe se manifiesta cuando, a pesar de las dificultades, seguimos confiando en Dios; cuando en lugar de hablar derrota, hablamos esperanza; cuando en lugar de abandonar a una persona que está luchando, decidimos acompañarla.
También se manifiesta cuando dejamos de competir entre nosotros y comenzamos a celebrar lo que Dios hace en nuestros hermanos.
Porque una iglesia de fe no es una iglesia que nunca tiene problemas. Es una iglesia que aprende a enfrentar sus problemas confiando en Dios y permaneciendo unida.
La fe no se demuestra solamente cuando todo sale bien, sino también cuando decidimos seguir creyendo en medio de las dificultades.
Preguntémonos: ¿Qué ambiente estamos creando con nuestras palabras y actitudes? ¿Estamos transmitiendo fe, esperanza y confianza en Dios?
2. LA CULTURA DE FE SE TIENE QUE CUIDAR
📖 Gálatas 6:9
“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”.
Toda cultura necesita ser cuidada. Podemos comenzar con mucho entusiasmo, recibir una palabra de Dios y ver cosas hermosas suceder, pero tenemos la responsabilidad de perseverar y cuidar lo que estamos construyendo.
Hay actitudes que pueden debilitar la cultura de fe de una iglesia:
- La queja: cuando dejamos de mirar lo que Dios está haciendo y solamente vemos lo que nos falta.
- El desánimo: cuando no vemos resultados inmediatos y dejamos de sembrar.
- La división: cuando hablamos unos de otros en lugar de buscar la unidad.
- La indiferencia: cuando vemos a alguien atravesando una lucha, pero pensamos que no es nuestro problema.
- La falta de constancia: cuando queremos ver frutos, pero dejamos de orar, servir y acompañar a las personas.
Iglesia, no alcanza con decir que somos una casa de fe. Tenemos que demostrarlo con nuestra manera de vivir.
Si queremos una iglesia que crea, tenemos que cuidar nuestras conversaciones. Si queremos una iglesia que ame, tenemos que cuidar cómo tratamos a las personas. Y si queremos una iglesia que se multiplique, tenemos que cuidar a cada persona que Dios acerca.
No podemos pedir una cosecha de fe mientras descuidamos las semillas que estamos sembrando todos los días.
3. LA CULTURA DE FE SE CULTIVA ENTRE TODOS
📖 1 Corintios 3:6-7
“Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios”.
Pablo plantó, Apolos regó y Dios dio el crecimiento.
Esto nos enseña que cada uno tiene una responsabilidad, aunque el crecimiento verdadero proviene de Dios.
En la iglesia, algunos predican, otros interceden, otros reciben a las personas en la puerta, otros visitan, otros abren sus casas para una célula y otros llaman a alguien que dejó de congregarse.
Quizás una persona no vea inmediatamente el resultado de su servicio, pero eso no significa que su trabajo sea inútil.
Cuando recibís con amor a una persona nueva, estás cultivando una cultura de bienvenida.
Cuando orás por alguien que está enfermo, estás cultivando una cultura de oración.
Cuando acompañás a una familia que atraviesa una crisis, estás cultivando una cultura de cuidado.
Cuando animás a un hermano que está desanimado, estás cultivando una cultura de fe.
Y cuando permanecés unido a tus hermanos, estás cultivando una cultura de unidad.
No todos hacemos lo mismo, pero todos podemos aportar para edificar la casa de Dios.
La cultura de fe que cultivamos en nosotros tiene que convertirse en esperanza para las personas que nos rodean.
4. LA CULTURA DE FE SE TRANSMITE A OTROS
📖 2 Timoteo 2:2
“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”.
Pablo entendía que lo recibido no debía quedarse solamente en él. Tenía que transmitirlo a otros para que también pudieran enseñárselo a nuevas personas.
Eso mismo necesitamos en nuestra iglesia.
No queremos solamente personas que asistan a las reuniones. Queremos discípulos que aprendan a confiar en Dios, que sirvan con amor, que cuiden a otros y que puedan transmitir lo que recibieron.
Pensemos en una persona nueva que llega a nuestra célula. ¿Qué cultura encuentra? ¿Encuentra amor, oración, esperanza y acompañamiento? ¿O encuentra indiferencia, críticas y falta de interés?
Muchas veces, una persona aprende más de nuestra manera de vivir que de nuestras palabras.
Por eso, tenemos que preguntarnos qué estamos transmitiendo con nuestro ejemplo.
Nuestros jóvenes, nuestros hijos, los nuevos creyentes y las personas que estamos discipulando necesitan ver una fe real, una fe que se manifiesta en nuestras decisiones y en nuestra manera de tratar a los demás.
No queremos solamente recibir personas en la iglesia; queremos formar discípulos que lleven la cultura del Reino a donde vayan.
5. ¿QUÉ CULTURA ESTAMOS CULTIVANDO?
📖 Colosenses 3:14
“Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”.
Hoy tenemos que examinarnos como personas y como iglesia.
¿Qué estamos cultivando con nuestras conversaciones? ¿Qué estamos sembrando con nuestras actitudes? ¿Estamos ayudando a construir una iglesia de fe, de amor y de unidad?
No alcanza con que el pastor tenga fe. No alcanza con que algunos líderes crean. Necesitamos que cada integrante comprenda que tiene una responsabilidad en la cultura que estamos formando.
La cultura de fe se construye cuando cada uno decide orar, servir, perseverar, cuidar al hermano y hablar palabras que edifiquen.
No necesitamos esperar a ser una iglesia más grande para comenzar. Podemos vivir esta cultura hoy, en nuestra célula, en nuestra familia y en cada lugar donde Dios nos permita servir.
Y si queremos crecer y multiplicarnos, tenemos que recordar que el crecimiento no solamente se celebra; también se cuida.
Dios puede traer nuevas personas, restaurar familias y abrir nuevas puertas, pero nosotros debemos estar dispuestos a recibir, acompañar y discipular.
CONCLUSIÓN: CUIDEMOS LO QUE DIOS ESTÁ HACIENDO
Iglesia, queremos ser una casa donde la fe se respire, donde el amor se practique, donde la unidad se cuide y donde cada persona encuentre una familia espiritual que la acompañe.
Que cuando alguien llegue triste, encuentre esperanza.
Que cuando alguien esté débil, encuentre hermanos que lo sostengan.
Que cuando una familia atraviese una crisis, encuentre personas dispuestas a orar y caminar a su lado.
Que cuando Dios nos confíe nuevas personas, estemos preparados para cuidarlas.
La cultura de fe no se construye de un día para otro. Se cultiva con decisiones diarias, con perseverancia, con amor y con obediencia a la Palabra de Dios.
Por eso, hoy tenemos un desafío: no solamente hablar de fe, sino vivirla; no solamente pedir crecimiento, sino cuidar lo que Dios nos está confiando; no solamente recibir, sino también acompañar y formar a otros.
¡Lo que Dios plantó en nosotros, tenemos que cuidarlo, cultivarlo y transmitirlo!
PREGUNTAS PARA COMPARTIR EN LA CÉLULA
1. ¿Qué significa para vos tener una cultura de fe?
2. ¿Qué actitudes pueden debilitar la cultura de fe en una iglesia?
3. ¿Qué podemos hacer para que una persona nueva encuentre amor, fe y acompañamiento cuando llega a nuestra célula?
4. ¿Qué acción concreta podés realizar esta semana para cuidar y cultivar la cultura de fe?
DESAFÍO DE LA SEMANA
Esta semana, cada uno va a hacer tres cosas:
1. Orar por una persona que necesite experimentar la ayuda de Dios.
2. Animar o llamar a alguien que esté atravesando una lucha.
3. Realizar una acción concreta para cuidar la unidad y fortalecer la fe de nuestra iglesia.
ORACIÓN FINAL
Señor, gracias por la obra que estás haciendo en nuestra iglesia. Hoy te pedimos que formes en nosotros una verdadera cultura de fe.
Ayudanos a cuidar lo que sembraste, a guardar nuestro corazón de la queja, el desánimo y la división. Enseñanos a hablar palabras de vida, a permanecer unidos y a cuidar a cada persona que acercás a nuestra casa.
Danos fe para atravesar las dificultades, amor para acompañar al que está débil y perseverancia para seguir sembrando aun cuando todavía no veamos los frutos.
Que nuestras familias, nuestras células y cada área del ministerio reflejen tu amor y tu fidelidad. Que no seamos solamente una iglesia que escucha tu Palabra, sino una iglesia que la vive y la transmite a las próximas generaciones.
Señor, que la cultura de fe no sea solamente algo que prediquemos, sino algo que practiquemos todos los días.
En el nombre de Jesús. ¡Amén!
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